Declaración Doctrinal

El Ministerio de RightNow Media opera bajo la gracia del Dios Todopoderoso. Servimos a las iglesias locales que representan las distintas afiliaciones de tradiciones y denominaciones. Nuestro deseo es trabajar en armonía, sobre la base de las doctrinas esenciales listadas debajo.

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Dios

Hay un solo Dios, que existe eternamente en tres personas: Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Dios Padre

Dios Padre es el Creador del cielo y de la tierra (Gn 1:1) y la fuente de la divinidad (1 Co 8:6).

Dios el Hijo

Jesucristo es el Hijo eternamente engendrado de Dios, la segunda Persona de la Trinidad (Juan 1:1–4, 14, 18). Nació de una virgen (Lc 1:26-27, 34), concebido por el Espíritu Santo (Mt 1:18), y es plenamente Dios y plenamente hombre (Heb 2:17; 1 Jn 5:20). Él vivió una vida sin pecado (2 Cor 5:21), pero sufrió, murió y fue sepultado por nuestros pecados (Juan 19; 1 Ped 2:24, 3:18). Resucitó físicamente de entre los muertos (Marcos 16:6), ascendió al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9), y está sentado a la diestra de Dios Padre (Hebreos 10:12), desde donde un día regresará físicamente para juzgar a los vivos y a los muertos (Juan 5:26-29; Hechos 1:11).

Dios el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Ayudador (Juan 15:26), enviado para dar nueva vida a los creyentes (Juan 6:63), unirlos con Dios (1 Juan 4:13), morar en ellos (1 Cor 3:16), guiarlos a toda la verdad (Juan 16:13), hacerlos semejantes a Cristo (Gal 5:22-25), y equiparlos para toda buena obra (1 Cor 12:7-11; 2 Tim 3:16-17).

Revelación

Dios se nos ha dado a conocer generalmente en la creación (Sal 19; Rom 1:19-20) y específicamente en la encarnación de Jesús de Nazaret (Jn 1:1, 14; Col 1:15; Heb 1:2-3) y en las Escrituras. Las Escrituras, o la Biblia, son la Palabra deDios inspirada, inerrante y autorizada, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Humanidad

Dios creó a la humanidad, tanto hombre como mujer, a Su propia imagen (Gén 1:27), otorgándoles igual dignidad, importancia y valor, y encargándoles que imitaran Sus caminos en el mundo (Gén 1:28).

Pecado

El pecado original de Adán y Eva quebró la relación de la humanidad con Dios (Gén 3:6–8, 10), entre sí (Gén 3:12, 16), consigo mismos (Gén 3:7) y con el resto de la creación (Gén 3:17–19). En Adán, toda la humanidad es pecadora por nacimiento y acción (Rom 5:12). La pena merecida por el pecado es la muerte física y espiritual (Gén 2:17; Rom 6:23). Por tanto, todo ser humano, excluido Cristo, tiene necesidad de salvación (Rm 3:23; 1 Tim 2,4).

Salvación

La salvación es un regalo de Dios que viene a través de la fe en Jesucristo (Rom5:15-17; 6:22-23; Ef 2:8), limpiándonos completamente de nuestro pecado (1 Juan1:7) y uniéndonos con Dios (Rom 6:5; Gál 2:20) y con su pueblo, la iglesia (1Cor 12:12-27; Ef 2:11-22).

Resurrección

Todos, tanto justos como injustos, resucitarán de entre los muertos (Hechos 24:15). Los injustos, aquellos que no se apartaron del pecado ni pusieron su fe en Jesús, serán resucitados para condenación (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:12-15). Los justos, aquellos que renunciaron a su pecado y se volvieron a Jesús, recibiendo el don de la salvación, serán resucitados para recibir una recompensa eterna (Juan 5:28-29; 1 Tes. 4:16; 1 Co. 15:52). Los justos morarán físicamente con Dios en la nueva creación glorificada para siempre (Apocalipsis 21:1-4).

Declaración Doctrinal

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